1 de marzo de 2010

Comunicado de Andalucía Comunista con respecto al 28-F

El 28 de febrero de 1980 tuvo lugar el referéndum por el cual la inmensa mayoría de la ciudadanía andaluza expresó su deseo de acceder a la autonomía por la vía del artículo 151 de la Constitución española de 1978. Aunque ese referéndum pueda calificarse como la expresión de un pueblo con conciencia de si mismo, es decir, con conciencia nacional, que se negaba a verse en inferioridad de condiciones frente a otros pueblos del Estado español, ese referéndum no fue más que una operación de engaño al pueblo andaluz, y sobre todo a su clase obrera, orquestada por el gran capital español, con la inestimable colaboración del reformismo de izquierdas y andalucista, con el fin de reconducir hacia cauces aceptables a sus intereses de clase las ansias de autogobierno y libertad del pueblo de Andalucía. El reformismo de izquierdas y andalucista exageró la potencialidad de aquel referéndum y las posibilidades que ofrecía la legalidad de una Constitución española hecha a la medida del gran capital español y sus intereses de clase, y que, por tanto, negaba (y niega) el derecho a la autodeterminación y a la soberanía a las naciones que forman el Estado español como Andalucía.

Tras el 28 de febrero de 1980 vino el referéndum del Estatuto el 20 de octubre de 1981, un Estatuto que fue la consumación de todo lo anteriormente expuesto, y que llevó a la amargura y a la frustración de amplios sectores de aquel heterogéneo movimiento popular andalucista que equivocadamente apostó por el autonomismo que la Constitución monárquica española ofrecía. Esa legalidad ha sido aprovechada por el partido gobernante en las instituciones andaluzas desde entonces, el PSOE, para hacer de Andalucía su gran cortijo, reforzando las condiciones de dependencia económica, política y cultural de Andalucía, siempre obedeciendo los dictados del gran capital español e internacional: no podemos olvidar ni por un instante como nos condiciona la inserción del Estado español en la Unión Europea y en la OTAN, y por tanto, como esto afecta al pueblo andaluz y a su clase obrera. En este sentido, se enmarca igualmente la reforma del Estatuto andaluz del 2007, hecha con el objetivo de cambiar para que todo siguiera igual, es decir, para continuar con la opresión y dependencia de Andalucía.

30 años después de aquel 28 de febrero, aunque las situaciones más sangrantes de hambre y miseria se hayan parcheado de alguna forma, la Andalucía de la dependencia persiste, y más aún en tiempos de crisis capitalista que es cuando más evidente se hace, y si no baste señalar el 28% de trabajadores en paro, o los más de 20.000 trabajadores autónomos que han ido al paro el pasado año 2009, cifras que superan las de otros lugares del Estado español. Andalucía es un país agrario donde se cultiva lo que manda la Unión Europea y las grandes multinacionales, donde persiste el latifundio y las grandes concentraciones de tierra en pocas manos, con un sector terciario hipertrofiado especialmente el turismo y la hostelería concentrados en el litoral, una construcción que ha venido respondiendo a intereses meramente especulativos, y una industria mal concentrada y explotada, siempre en riesgo de desmantelación y deslocalización. Una Andalucía desestructurada socialmente, con altos índices de marginalidad, con una sanidad y una educación en declives, pero no sólo eso, una Andalucía cuyas señas de identidad culturales y nacionales son continuamente manipuladas, ridiculizadas, ocultadas, y expropiadas.

Por tanto, el 28 de febrero es el día de las instituciones andaluzas, de unas instituciones nacidas de la Constitución de 1978, sometidas a los dictados del gran capital español, de la Unión Europea, y los Estados Unidos, de unas instituciones que, en definitiva, ni son soberanas ni responden a los intereses de la clase obrera y los sectores populares trabajadores de Andalucía. Frente a esta celebración institucional, ANDALUCÍA COMUNISTA considera como Día Nacional de Andalucía el 4 de Diciembre, en conmemoración de las grandes manifestaciones populares que recorrieron Andalucía el 4 de Diciembre de 1977 reclamando autogobierno y libertad, tiñéndose de sangre en Málaga con el asesinato del joven trabajador Manuel José García Caparrós a manos de la policía, pero también recordando aquel 4 de Diciembre de 1868 cuando las masas oprimidas andaluzas se levantaron contra la monarquía absolutista española.

Desde ANDALUCÍA COMUNISTA queremos aprovechar este día de las instituciones andaluzas no sólo para denunciar, sino para hacer un llamamiento a trabajar por la recuperación del movimiento obrero y popular andaluz con el fin de construir un auténtico movimiento para la liberación nacional y social de Andalucía que responda a los intereses de la clase obrera andaluza y de los sectores populares oprimidos. Ese es el compromiso de trabajo que desde ANDALUCÍA COMUNISTA nos proponemos llevar a cabo con honestidad y humildad, dejando de lado todo atisbo de sectarismo, trabajando en lo concreto con todos aquellos que apuesten desde la izquierda combativa y antiimperialista por la reconstrucción nacional de Andalucía y por la consecución de nuestros derechos nacionales.


VIVA ANDALUCÍA LIBRE Y SOCIALISTA
SEA POR ANDALUCÍA LIBRE, LOS PUEBLOS Y LA HUMANIDAD

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